miércoles, 3 de junio de 2015

Lo que dicen los fósiles

Foto: Marlene Martínez

Aranzazú Ayala Martínez
@aranhera

Puebla es de los estados más ricos a nivel nacional en cuanto a fósiles. El área de Tepexi de Rodríguez es la tercera en el mundo con mayor cantidad de fósiles (específicamente la Cantera Tlayúa), y la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (Buap) es la única institución en la entidad con un laboratorio de Paleontología.

El maestro Carlos Castañeda Posadas es el encargado desde hace seis años de formar a los futuros biólogos con especialidad en Paleontología, ciencia que estudia los seres orgánicos que habitaron el planeta en tiempos pasados y que se conservan en fósiles.

El maestro, con especialidad en fósiles de plantas (Paleobotánica) fue contratado para formar y sacar adelante el laboratorio de Paleontología, el cual hasta la fecha tiene reunida una colección de poco más de 2 mil piezas de varios lugares del estado de Puebla.
 
Foto: Marlene Martínez
 
Durante sus años de trabajo en la Buap, el especialista ha trabajado también en el municipio de Cuautinchán, donde se han encontrado fósiles de mastofauna, además de restos de animales emparentados con las llamas, originarias de Sudamérica.

A un lado del escritorio de Carlos, en una oficina de la facultad de Biología de la Buap, hay un librero con una piedra. Pide que la tomemos, sin miedo. No se rompe, dice, y ríe. Entre las vetas rojizas y de un naranja cobrizo se ven las siluetas de dos peces pequeños, cada uno viendo hacia un lado. Carlos dice que los fósiles hablan, que nos cuentan cómo era el mundo cuando estaban vivos. “Esas son las historias que contamos los paleontólogos -dice- de cómo era el pasado hace 25 millones de años”.

El especialista ve a los peces incrustados en la cantera y sabe que vivían en una laguna, cómo era el clima, qué pasó para que la laguna se secara y se maravilla de “lo que no pasó para que quedaran íntegros”. Los peces tuvieron que morir y no ser destruidos, quedar acomodados de esa manera, ser cuidados por capas de materiales y sobrevivir, millones y millones de años, hasta llegar a ese trozo de cantera que está ahora sobre un estante, estático y eterno, contándonos cómo era la vida cuando los seres humanos no existíamos.

Tlayúa, el tercer lugar a nivel mundial en cantidad de fósiles –después de una localidad en Alemania y otra en Brasil–, en el municipio de Tepexi de Rodríguez

Y los fósiles sí que hablan. Carlos pone como ejemplo a la localidad de Los Ahuehuetes, cerca de Tepexi de Rodríguez, una zona seca y árida. Pero hace millones de años era como Acapulco, explica. Una selva baja perennifolia, con plantas de follaje durante todo el año. Con el estudio de los fósiles han descubierto que no es que la región de Tehuacán y Tepexi sea como muchos dicen: un desierto, o una zona árida, sino que apenas se está convirtiendo en un desierto. El estudio de los fósiles nos dice también cómo está cambiando el clima, y también lo que podría pasar en el futuro, mediante el estudio de cómo se ha desarrollado el cambio climático hasta ahora. Carlos define a los paleontólogos como “los historiadores de la vida”.

Actualmente el laboratorio de Paleontología está a la espera de consolidar un convenio de trabajo en la zona de Tlayúa, el tercer lugar a nivel mundial en cantidad de fósiles –después de una localidad en Alemania y otra en Brasil–, en el municipio de Tepexi de Rodríguez.
 
Foto: Marlene Martínez
 
Tlayúa, que quiere decir “lugar de la oscuridad en náhuatl”, es tan importante que hace un par de semanas el propio Carlos acompañó al hijo del célebre investigador Jacques Costeau a visitarlo, y quedó maravillado con la riqueza ancestral y prehistórica de la zona.

Puebla es el sexto estado del país –precedido por la Ciudad de México, Hidalgo, Oaxaca, Jalisco y Nuevo León– donde existe la especialidad de Paleontología. Y durante los seis años en los que esta rama ha existido en la Buap, Carlos ha egresado a 11 paleontólogos, que han hecho publicaciones internacionales y varios cursan posgrados en el extranjero.

Castañeda tiene varios proyectos en puerta, además de continuar con las excavaciones y trabajos de análisis en lugares de Puebla donde ya se ha trabajado, como la zona de Valsequillo. Se espera que pronto pueda exhibirse también la vasta colección de fósiles que se han recuperado mediante las investigaciones, a los que él describe como un tesoro.

Los fósiles hablan, “nada más hay que aprender a escucharlos”, asegura Carlos. Y el trabajo de los paleontólogos es completar a partir de la última letra, un libro de tres mil 800 millones de años.
 
 

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